martes, 23 de enero de 2018

Donar sangre      

Siempre había querido donar sangre, pero me daba mucho miedo, y tengo que confesar que tuve buena suerte en eso, ya que un par de veces fui rechazada por estar falta de peso, y la otra vez que lo intenté me acababa de hacer agujeros en las orejas, pero realmente no fueron planeadas, siempre había sido voluntaria de emergencia. Saben que es eso? 
Estás en el hospital visitando a tu enfermito, y... "Se necesitan donantes" 
YO!,  Mi mente me preguntaba, - ¿en verdad levantaste la mano? - 
Y mi otra "yo" decía -Si podemos! es para Fulanita! Fulanita la necesita- 
Mi cerebro -Aguja! Aguja Gorda! Aguja Grande! SANGRE!!!! O Dios! solo de pensarlo creo que me voy a desmayar!- 
Mi otra yo - No pienses en eso, vamos Alinka Tú puedes!!!!-
Después de tres horas de arduo auto- convencimiento mientras me dirigía a "La ZONA" mientras llenaba los formularios, mientras veía cómo iban llamando a los demás, en esa lucha rara entre que estas atento a escuchar tu nombre con el corazón en la mano esperando que se les olvide.
Por fin, -ALINKA VIRCHEZ? ¿CUANTO DICE QUE PESA?- 
Yo -43?....- 
Mas preguntas, y -ESPERE POR ALLÁ, GRACIAS!-
Y pasaban todos, y yo, - ¿Y yo?-
-YA ESTÁN LOS 5 DONANTES DE FULANITA DE TAL, SU SANGRE NO SERÁ REQUERIDA MUCHAS GRACIAS, YA PUEDE RETIRARSE-

Hasta hace unos meses, que operaron a mi suegro, no era de emergencia, y habíamos varios dispuestos a donar, y lo más seguro es que se cumpliera la lista de donantes antes de llegar a mi.
Así que Mauricio y yo nos presentamos temprano, y con todo el protocolo correcto, y los nervios a medias.
En la mañana antes de que saliéramos de casa nos habla mi cuñado para decirnos que lo rebotaron por no llevar su credencial de elector, qué bueno que nos avisó, jé, nosotros no la llevábamos, pero ahora sí. Uno menos en la lista y mis nervios un poco más medio que medio. 
Al llegar al hospital, pasamos a ver a mis suegros, cómo habían pasado la noche y si necesitaban algo. Todo estaba muy bien, mis suegros relajados y no necesitaban nada, y nos comentan: -Que bueno que llegaron, nos avisó Perenganito, que no vienen, se les hizo tarde y ya no les va a dar tiempo. 
..... ......
Yo -¡Qué???? Ok? Si? Y hem....-
Mi suegra -Corran que hay que hacer cola para la donada-

En ese momento mi cerebrito se quedó helado, lo demás que recuerdo a medias, es ir caminando detrás de Mauricio, agarrándole la mano, que por supuesto mi mano iba chorreando, y atravesar puertas, una sala con sillas, PUM!!!! No se que me dice mi suegra, señaló una caja al fondo, me dirijo a la caja, y a lo lejos la escucho decir, - Y se vienen a sentar acá para escuchar su turno-
Pensé, -¿Y la gente? En donde están todos los demás?-
Llego a donde estaba la caja, Mauricio iba justo detrás de mi, veo la caja, había unos papelitos que ni me molesté en leer, levanté uno, Mauricio atravesó su brazo frente a mí y tomó dos turnos de la maquinita esa que saca papelitos, -Ah- pensé - Veníamos por los papelitos- Vi el numero y era como el 453, suspiré, -deben faltar como mil- volteo a ver el contador y.... -449
Mi corazón se aceleró, mi suegra nos dijo no se que cosa, yo iba como zombie a sentarme en las sillitas cuando veo que Mauricio me hace señas y se va hacia la puerta, mi suegra me toca el hombro y señaló hacia Mauricio.
-Santas cachuchas!!!!!!!!!- 

Frente a Mauricio, un hombre altísimo, fornido, morenazo, con bata blanca y cara de "Te voy a sacar sangre" . Yo iba medio rápido al encuentro, digo, no estaba lejos, y pues tampoco iba corriendo cuando éste hombresote junta sus manotas y comienza a tronarse los dedos, luego la cabeza de un lado al otro, intenté frenar, pero para ese momento, ya era demasiado tarde, ya estaba yo a su alcance. Con una voz grave y profunda, giró la cabeza para cubrirnos con su mirada, mientras sigue crujiendo sus nudillos y nos pregunta -¿Ustedes van a donar?- Escuché a Mauricio decirle - Sí, pero no haga eso-
El embatado gigante le clavó la mirada a Maurico y le preguntó -¿Que no haga qué?- 
Mauricio - No haga eso, se siente feo-
En ese momento volteé a buscar a mi suegra y que nos salvara, pero el grandulón de la bata comentó con una voz mas amigable, -Es para liberar la tensión, entonces, ustedes son ¿Mauricio y Alinka?-
Yo no contesté, no dije nada, igual y como no nos conoce....
Pero Mauricio dijo -Sí, somos nosotros-
Lo seguimos por otro pasillo lleno de puertas cerradas con pequeñas ventanitas, por fin llegamos a una puerta abierta y entramos detrás se él, nos señaló un cubículo con una mesita y sillas, fuimos para allá, nos sentamos, leímos algo, firmamos otra cosa, mis nervios no me daban para retener ningún tipo de información, yo estaba en estado de "Alerta Gatuna", buscando rutas de escape.
Nos llamó y me metió a otro cubículo con otro embatado, (otro con bata) Éste hombre era mas normal, menos intimidante, No, esperen, era intimidante de otro modo, bajito, gordito, muy blanco, medio calvo, con lentes y una sonrisa de miedo!!! qué detrás de su escritorio nos hizo preguntas variadas mientras escribía mil cosas en la computadora, me sentí como en el detector de mentiras! bueno, nunca he estado en uno de esos, esta vez, aunque no tengo idea de cuanto peso dije mas de 45 jijijiji.
De repente un golpe que cimbró todo el lugar, y otro, y otro más, parecían los pasos calmados de un gigante que venía hacia nosotros! con los ojos desorbitados le pregunté al embatado de sonrisa de miedo, -¿pecho tierra? ¿qué es eso?- el comenzó diciendo, la verdad no se que dijo, mi cerebro en agonía solo captó "máquina" "Laboratorio" "No problema".

Salí de ahí, Mauricio aun seguía en la salita, iba yo para reunirme con él cuando el embatado grandulon me detiene en el camino y me lleva a otro escritorio lleno de pequeños tubos de ensaye, una toalla, y cosas...
Miré a Mauricio que se dirigía hacia el cuarto de interrogatorios. El grandilon me comentó sobre la primera prueba de sangre, me preguntó cuál era mi brazo dominante, (cielos! ¿cual es? ) seguro supo lo que estaba pensando por que me comentó -¿Cual de tus brazos tiene mas fuerza? ¿con cual haces las cosas?- ( doble Cielos!!! soy ambidiestra, hago muchas cosas con una mano y todas las demás con la otra, ¿Qué le digo?)  y mi brazo izquierdo enseñó la vena. Sacó un tubito de ensaye ( mi cerebro en linea mortal) le dije que las agujas me daban pánico, y que ni me la enseñara, y me volteé. comentó que iba a doler un poco. Me puso la liga, me dijo que abriera y cerrara la mano, mejor me dió una pelotita, creo que no lo estaba haciendo bien, el algodón con alcohol, le pedí uno, para mi uso personal, tímidamente comenzó a sacar el tubito de detrás de su espalda y me volteé.
En ese momento mi mente me mostró una aguja como del tamaño de un taladro hidráulico, como los que usan para romper el pavimento, estaba esperando sentir las gotas de sangre sobre mi cara, y sentir el cubetazo tibio de sangre sobre mis piernas, y comenzar a sentir como mi cuerpo se chupaba, hasta quedar puro cuero.
En vez de eso, sentí el algodón helado, siendo frotado vigorosamente sobre mi venita, y un pinchazo.
Oigan, me han picado abejas con mas fuerza y han sido mucho más dolorosas que esto! Y el dolor del piquete de abeja arde y el dolor no se quita en un buen rato!cuando lo escuché decir, -Ya está!- 
Pues solo sentí el primer pinchazo, creí que sentiría algo así como mi sangre palpitante  abandonando mi cuerpo, pero no.
Me puso un cachito de algodón y una curita pequeña, ¿Qué? ¿Eso es todo?
Ah! no... olvidé la parte de que ésto era solo la primera prueba! Mi cerebro que ya estaba volviendo en sí, volvió a caer en coma.
Mauricio salió del interrogatorio, lo sentaron en el escritorio con los tubitos, mientas yo caminaba para la salita. El grandulon dejó ahí a Mauricio jugando con la pelotita, mientras pasó a mi lado me dijo, -lávate el brazo contrario y vienes para acá- y con su brazo apuntó a las camas...
Eché un vistazo a mi alrededor buscando la salida, cuando él señaló frente de mí un lavamanos, miré a Mauricio, ¿en serio vamos a hacer esto? creo que Mauricio se estaba divirtiendo conmigo, o de mí.
Caminé con unos pasos cortitos y medio errantes hacia el lavamanos, la llave era de última generación, demasiada tecnología para mi cerebro en coma, luego de observar un rato la llave, y jalarla para un lado y para el otro sin ningún resultado, miré al grandulon que hizo un gesto con la mano, (hacia arriba) (Ah, sí, claro, Ya sabía) abrí la llave, me mojé el brazo izquierdo, y.... ¿Y el jabón? (Rayos! no encuentro nada!) luego de dos recorridas con la mirada por todas partes, otra vez el grandulon con una mirada de " no es cierto" levantó y bajó la punta de su pié, ( ¿Qué?) .... (Oh! ya! supongo que el jabón es esa cosa con pedal en el suelo, ya!) Presioné un par de veces, y por fin pude lavarme el brazo, con mi más grande sonrisa de triunfo caminé de regreso con el grandulon, que me preguntó -¿Qué brazo te lavaste?-
(¡¡¡Súper rayos!!!! ¿era el otro?)  Bajé la cabeza y volví al lavamanos, esta vez todo lo hice a la perfección! wiiii! aprendo rápido! 
Me acosté en el sillón que parece cama, otra vez el rollo de la liga, el algodón con alcohol para mi brazo y otro para mi nariz, y la pelotita, todo iba bien, hasta que me avisó con un gesto de "voltéate para allá" y eso hice, volví a sentir el pinchazo, me pidió que no me moviera, hasta que entendí que sí podía moverme pero que no jaloneara mi brazo y listo! me puso un parche de microporo sobre la aguja, creo y me dejó solita viendo la tele (recuerden, mi cerebro seguía en coma) Al poco rato llegó Mauricio, Puf! me sentí aliviada, lo malo fue que se sentó a mi lado derecho, y yo, yo no podía voltear a verlo sin hacer contacto visual con la aguja con tripa en mi brazo, y eso que me porté decente conmigo y en ese momento no mencioné la sangre. Estaba yo platicando con ellos viendo para mi lado izquierdo, en eso de reojo veo que el grandulon se acercó disimuladamente a mi cama, caminó como viendo para otro lado mientras seguía platicando con nosotros, yo ya lo tenía en mi espectro visual, se acercó a una mesita a mi mano izquierda, sacó un pañuelo de la caja, seguía hablando como distraidamente, le dio toda la vuelta a mi cama- sillón, llegó a mi brazo, y mirando hacia el techo a medias, echó como des interesadamente, el pañuelo sobre mi brazo con la aguja y la manguera y la sangre, lo cual agradecí mucho y ya pudimos platicar. Mis pensamientos entre pláticas: eso que me estaban haciendo no era para nada molesto, sí creí que me comenzaría a sentir desguanzada, mareada y quizá con nauseas, pero no, aun así me quedé vigilándome por si a caso, creí que tardaríamos una eternidad, y comenzamos a platicar con Ernesto, el grandulón, le comentamos que casi olvidábamos la credencial, y le hicimos muchas preguntas sobre todo aprovechando que mi cerebro había salido del coma, y se sentía resplandeciente! 
Ernesto nos comentaba, lo importante que es donar sangre, por qué la gente dona y por qué no lo hace, cosas importantes y super interesantes sobre las donaciones y lo valiosas que son.
Pero no crean que mi cerebro estaba ya relajado, seguía prestando atención a todo.
En eso, miré que no veía la manguerita, ni a donde iba, intenté seguirla desde mi brazo hasta... no me puedo mover mucho, y el pañuelo tapaba a dónde iba la manguerita, Ernesto creo que vio mi cara de preocupación, caminó hacia mi sillón, se puso justo a lado de mi brazo y se agachó, entonces ¿mi sangre iba para allá?.
Mauricio comentó que lo único malo de donar sangre hasta el momento era el no poder tomar café en 72 horas,  Yo:-¿Qué!!! ¿Cómo? Y eso de donde lo sacaste amor?-
Mauricio: -Del letrero que está abajo de la tele-
Yo: - (Rayos! no veo nada) ¿A poco ahí dice eso? y ¿lo alcanzas a leer?-
Mauricio: No, pero hay uno igual en donde llenamos los formularios ja ja-
Yo: Y ¿qué más dice?
Ernesto comenzó a decir un chorro de cosas que no podíamos hacer después de donar, pero la más impactante fue la de el café! 
Yo: ¡En serio no podemos tomar café? ¿Porqué no me dijeron antes?
Ernesto: está en la salita de espera, en el cubículo y en la página web
Yo: ¿Cómo sin café! 
Ernesto: Bueno, en vez que estén sin tomar café por 72 horas, que sean 47
Yo: Sigue siendo mucho.
Ernesto: 12?
Bajé la cabeza con resignación, 
Ernesto: Bueno, si no lo toman muy cargado, y lo toman despacito, y ven como se van sintiendo, igual en unas 8 horas
Yo sin levantar la cabeza: está bien.

Todo iba aguja sobre vena, digo, miel sobre hojuelas, recuerdan que les comenté que pensé que tardaríamos años? Pues la verdad cuando Ernesto nos dijo que ya habíamos terminado, quedé sorprendida! y le pregunté que si era normal que fuera tan rápido, igual nuestra sangre luego del susto del café había abandonado nuestro cuerpo a gran velocidad, incapaz de aguantar tal noticia.
Nos comentó que el tiempo aproximado de... de... desangración? de... bueno, que todos somos distintos, pero que va desde los 15 minutos, hasta... no, esperen, va al revés, que va desde los 7 minutos hasta los 15 minutos, pero hay chicos que lo hacen hasta en 3 minutos, y que si son donadores frecuentes, luego traen a sus amigos y les ganan las apuestas en carreras para ver quién es más rápido. 
Muy buena idea, pero la verdad no supe cuanto tiempo tardamos nosotros, y a pesar de que comencé antes que Mauricio, casi terminamos igual, Jé díganme lenta! fue mi primera vez.

Comenzó a pitar algo, como una alarma, que bueno que esa cosa avisa cuando llega a lo que tiene que llegar, pensé.
Ernesto se acercó y se agachó para apagar mi alarma, bueno, la alarma que tenía yo con mi sangre pues. Como un relámpago, reaccioné cuando Ernesto quitó el pañuelo que tapaba "Ya saben qué"de mi brazo, me super voleé a una velocidad ultrasónica! Algodón con alcohol para mi agujero en el brazo, y me pidió que lo detuviera ahí, entonces una gotita de sangre en el algodón! miré la gotita, escurrida y embarrada sobre el algodón, y antes que pudiera decir nada, Ernesto me dio algodón para mí! Qué bueno casi me desmayo! pero no le digan a nadie, igual no me iba a desmayar, pero ya saben lo que se siente, ese sudor frío caluroso y los ojuelos que comienzan a desafocar todo... bueno, pues, no pasó, otra vez me pidió que detuviera el algodón sobre mi brazo mientras él fue por algo a la mesita de mi lado izquierdo, yo estaba intrigada, seguía cada uno de sus movimientos, sacó de un cajón unas curitas, dio un par de pasos hacia nosotros, y se regresó, metió las curitas, tomó un rollo de microporo grueso como de 2cm de ancho, lo miró un poco, y también lo regresó al cajón, rascó un poco mas profundo y sacó una venda de 10cm de ancho de esas auto pegables y cerró el cajón, llegó conmigo, me preguntó como me sentía, mientras me envolvía casi todo el brazo en esa cosa, y me dijo que no moviera el brazo, me sentí como niña chiquita, me vendó todo el brazo para que no viera la sangre? no lo se, a Mauricio a los dos minutos le vendó también el brazo jijiji!
Luego nos llevó un sándwich una manzana, un juguito y un yogurt todos nos dimos las gracias, nos reímos, nos dio un papelito para no se que cosa, el cual perdimos jajajajaja! esperamos no necesitarlo jeje. 

Y orgullosos y satisfechos regresamos con mis suegros! 

Caray! ¿cómo le puede dar miedo a la gente donar! Es super divertido! y el PLUS es que ayudas a mucha gente! 
¿Cuando es la siguiente?

P.D. Mi suegro está muy bien, todo salió súper!
P.D.2 Ningún vampiro salió lastimado tras este escrito.


ALINKA VIRCHEZ 23 ENERO 2018

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